Presentación

 Yo me declaro del linaje de esos 

que de lo oscuro hacia lo claro aspiran

Goethe

 

La Escuela Superior de Filosofía constituye un ámbito universitario en que estudiantes y profesores dedican sus esfuerzos a potenciar la reflexión profunda, metódica y rigurosa sobre las diversas expresiones y situaciones humanas. En diálogo fecundo con otras áreas del conocimiento, la enseñanza de la filosofía se presenta como una fuerza crítica cuya vocación es develar horizontes éticos que nos orienten en el tránsito hacia un mundo plural, socialmente justo y en paz.

El principal objetivo de la Escuela de Filosofía es formar profesionistas que sean capaces de desempeñarse a) en el ejercicio de la docencia de las ciencias sociales y humanas, especialmente en el nivel medio superior; b) en los medios editoriales, la radio y la televisión como guionistas, correctores de estilo, coordinadores de debates políticos y programas culturales; c) en la capacitación de recursos humanos; d) en la asesoría a empresas, partidos políticos y organismos públicos para el diseño de sus planes de trabajo, estrategias de desarrollo, elaboración y análisis de discursos; e) en museos, galerías y centros de cultura como críticos de arte, promotores de los valores y los saberes de las culturas originarias, así como en la organización de cafés filosóficos; f) en organismos gubernamentales dentro de la planeación de programas de apoyo a comunidades marginadas, en defensa de los derechos humanos, los derechos de los pueblos y la igualdad de género.

Aunado a lo anterior, este espacio tiene como propósito acercar el quehacer filosófico de nuestro plantel al público interesado. Hay en él información que puede ser de utilidad respecto al plan de estudios, eventos de educación continua, trámites administrativos, calendario escolar, ligas a sitios relacionados, material digitalizado, trabajos de investigación realizados por el cuerpo académico, entre otros aspectos. Más importante aún, hay la intención de sostener un diálogo abierto y constante con la sociedad, atendiendo el imperativo –impostergable- de que la filosofía deje de ser para ella una práctica ajena e indiferente.